Ante la situación vivida en los últimos plenos del Ayuntamiento de Valencia, donde un grupo de señores y señoras acuden al pleno a los palcos de invitados (no sabemos por quién), de forma repetida ocupando el espacio privado a vecinos/as con problemas en sus barrios para poder acudir y expresar sus reivindicaciones, manifestamos:
No sabemos si llamar provocación o insulto a los vecinos/as de esta ciudad ver cómo en estos últimos meses el hemiciclo se ha convertido en un circo romano, propiciado para crispar el ambiente, situación típica que están llevando algunos dirigentes políticos en estos momentos.
Nada más hay que preguntar a cualquier vecino/a que ha acudido a los últimos plenos como público o como interviniente. Los vecinos/as cuando han de acudir a primeras horas de la mañana a la cola, han de ser registrados dos veces como mínimo, pasados por el arco detector, requisándoles materiales sospechosos de hacer daño a alguien, y después de estar casi dos horas esperando, cuando se accede al hemiciclo, encontramos unos señores/as recién salidos de la peluquería, con bigotillos de otras épocas, ocupando los asientos y barandillas donde habitualmente se colocan las pancartas reivindicativas.
Ese espacio limitado se encuentra ocupado por este grupo de ciudadanos, con bastantes años que por obra de "alguien" han aparecido allí sin pasar por la cola, los cacheos, la confiscación de materiales y pancartas.
¿Quién los ha colocado allí? ¿Por dónde han entrado? ¿Qué pretenden aparte de ocupar el espacio para que otros ciudadanos no quepan en el aforo limitado de invitados? ¿Qué reclaman? ¿Para qué vienen? El Hemiciclo es un espacio respetado, un espacio al que los vecinos acudimos a defender nuestras reivindicaciones, donde nos parece bien que se nos pase por el arco detector, nos cacheen, pero a todos, no unos sí y otros no.
Esos que no, suelen llevar pancartas políticas, no reivindican nada más que un mensaje teledirigido, un mensaje que no tiene que ver para nada con la vida en la ciudad. Creemos que si permiten ese circo romano, los ciudadanos iremos perdiendo ese respeto que merece el hemiciclo y lo que representa. Si no permiten a los vecinos pancartas insultantes a ningún cargo público, ¿por qué se lo permiten a esos señores/as que llevan joyas hasta las cejas e insultan al presidente del Gobierno?
Propician que tengamos que soportar que dificulten el derecho de los ciudadanos a acudir al Pleno y durante 3 minutos exactos exponer lo que durante muchas horas se han preparado para defender su reivindicación, que le está costando la vida de forma correcta sin insultar a nadie.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de febrero de 2006