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Batalla campal por el desalojo de una colonia en Cisjordania

Es sólo uno de los más de 100 enclaves que los colonos judíos han establecido a la brava en la Cisjordania ocupada. Y sólo se trataba de nueve viviendas en las que residían 38 familias. Pero su desalojo y la demolición de las casas, decidida por el Gobierno israelí de Ehud Olmert y ratificado ayer mismo por el Tribunal Supremo, desembocó en una batalla campal en la que resultaron heridas más de 200 personas. Un policía está en estado grave tras recibir el impacto de un bloque de cemento.

Una evacuación en la que se emplearon casi cuatro horas y que fue más violenta que la de los 17 asentamientos de Gaza en agosto pasado. En la colonia de Amona, al norte de Ramala (Cisjordania), se vivieron ayer escenas plenas de fanatismo religioso. Consideran los colonos y los 2.000 extremistas que acudieron a Amona para tratar de impedir la decisión del Ejecutivo que la Biblia les otorga la propiedad de lo que denominan Judea y Samaria. Se necesitaron más de 5.000 agentes para ejecutar la orden. Y 45 radicales fueron detenidos.

Los colonos gritaron "nazis" y "asesinos" a los policías, lanzaron de todo desde los tejados y uno de los radicales esgrimió un arma, algo que no sucedió en Gaza. Israel sólo considera ilegales los asentamientos construidos sin permiso oficial desde marzo de 2001. Pero cuesta mucho llevar a cabo las decisiones del Ejecutivo para evacuar esos asentamientos levantados en lo alto de las lomas de Cisjordania. "Se ha traspasado una línea roja. Es una actitud intolerable en el Estado de Israel", dijo ayer Olmert. No obstante, los alborotadores gozan de cierta impunidad. El centenar de jóvenes que fueron detenidos en las colonias de Gaza ya están en la calle.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de febrero de 2006