¿Memoria real o selectiva? Y sobre todo, ¿para qué? Porque tiene guasa que quien vendió a la República en Santoña diga ahora que quiere rescatar la memoria de las víctimas de la Guerra Civil, obviando que también hubo fascistas con euskolabel. ¡Qué fácil sentir cercanía con lo lejano y cómo se huye del dolor más próximo! Sería mucho más sencillo hacer pedagogía política entre quienes creen que lo normal es arropar a los verdugos y no a las víctimas, y sólo cambian de manera aparente y bajo presión.
Así que cabría preguntarse por qué se dan esas circunstancias y, si de memoria hablamos, decir sin tapujos que son hijas de la tibieza y el miedo. Eso sería memoria real. Quienes han renunciado a la venganza y depositado su confianza en la Justicia no deben ser despachados con bonitas palabras para tranquilizar las conciencias de quienes tienen corazones de hielo. El terrorismo etarra no está dirigido a toda la sociedad, sino que ha sido y es tremendamente selectivo. A la vista está quiénes han sido y son sus objetivos y por qué. Eso sí es memoria real. De tanto marear conceptos una podría pensar que se persigue diluir su auténtico significado, pero ¡por Dios! seguro que no. ¿O sí.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de febrero de 2006