Las trabajadoras sexuales denuncian que son acosadas por agentes de la Guardia Urbana más allá de lo que estipula la ordenanza en lo relativo a la prohibición de estar trabajando en la calle a menos de 200 metros de un colegio o si se produce ocupación intensiva de la vía pública. El concejal de Via Pública, Jordi Hereu, manifestó que las sanciones se empezarían a imponer ayer, aunque en realidad eso ya ocurrió esta semana cuando todavía estaba vigente el teórico plazo de siete días en que informadores de calle explicaban a las prostitutas la nueva situación. "A algunas las obligan a salir de bares para identificarlas y ni siquiera están en la calle", manifestó Clarisa Velocci, portavoz de un colectivo de trabajadoras sexuales.
En las calles donde habitualmente hay prostitución callejera, como la de Sant Ramon y la Ronda de Sant Antoni, ayer había menos movimiento, sobre todo en esta última. En Sant Ramon, en cambio, clientes y trabajadoras entablaban conversación ante la presencia de agentes de la Guardia Urbana.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de febrero de 2006