Soy profesora de Dibujo y desde el año 1983 doy clases de esta asignatura en institutos públicos. En la actualidad, y desde hace 16 años, tengo destino definitivo en Móstoles (sur de Madrid), y, aunque sólo sea por asistir regularmente a mi trabajo, creo que puedo tener una opinión cualificada sobre el tema. Y es que me siento saturada, por utilizar una expresión suave, por las opiniones vertidas últimamente en los medios de comunicación, y en concreto en su periódico. Efectivamente, tenemos problemas. ¿No los tienen ustedes en su trabajo, en su familia? Siempre ha habido falta de medios, demasiados alumnos por aula, falta de profesores de apoyo, falta de sustitutos en las bajas laborales y un largo etcétera. Pero no ayudan demasiado artículos como el aparecido el domingo 29 de enero, sensacionalista y poco riguroso. Si la situación fuese así no estaría el 72% en riesgo de padecer depresiones, estaríamos todos inmersos en una gran depresión, porque así no se puede trabajar. Por otra parte, me parece injusto verter entre líneas que la responsabilidad es exclusiva del profesor. La educación de un grupo no la construye cada profesor en su asignatura, se realiza conjuntamente, profesores, equipo directivo, inspección, familia, sociedad.
Finalmente, decir que después de 23 años en una profesión a la que no llegué por vocación me siento privilegiada de estar en ella por todo los que me aporta humana y profesionalmente. ¿Saben ustedes lo que se aprende cada día rodeada de 800 personas de 12 a 65 años.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de febrero de 2006