Quisiera dar a conocer un atropello urbanístico (a mi entender) que se va a realizar en Cambrils, Tarragona. Naturalmente, con todos los permisos legales y de acuerdo con el plan general de urbanismo de Cambrils.
En primera línea de mar, se construyó hace 40 años el hotel Tropicana. El dueño lo ha vendido y se van a construir 35 apartamentos. El problema empieza cuando el actual edificio, de tres alturas, perpendicular a la línea de costa va a ser transformado en un edificio de 42 metros de largo paralelo al mar y con cuatro pisos de alto, por lo que será el único edificio de estas características en al menos un kilómetro a su alrededor. No sé si una obra de estas características precisa un proyecto y permiso de impacto ambiental, pero me parece mucho más impactante esto que parar una línea de alta tensión absolutamente imprescindible para el territorio y para su desarrollo, más que este bloque de apartamentos de lujo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de febrero de 2006