Francisco Bueno, ex director general de Salud Pública de la Generalitat Valenciana, aseguró ayer ante el tribunal que "antes de febrero de 1998 no tenía ningún dato sobre el posible consumo de opiáceos del doctor Maeso". Y agregó: "Después, lo supe por la prensa y por las declaraciones del consejero de Sanidad".
Bueno concluyó ayer su comparecencia en calidad de testigo ante el tribunal de la sección segunda de la Audiencia de Valencia en la vista oral por el contagio masivo de hepatitis C a 276 pacientes en cuatro hospitales de Valencia entre 1988 y 1998, cuyo único imputado es el anestesista Juan Maeso. El ex director general, a preguntas de la defensa del médico, explicó el origen de algunas de las conclusiones que figuran en el informe epidemiológico. Entre ellas, la número cinco, en la que se recoge la adicción del anestesista a los opiáceos. Bueno, que inicialmente suscribió dichas conclusiones, señaló primero que el origen de esa afirmación estaba en los datos reportados por la Unidad de Evaluación y Calidad Asistencial (Uesca). Pero tras comprobarse que ese detalle no había sido trasladado por la Uesca, Bueno dijo no recordar entonces cómo se llegó a esa conclusión. Y emplazó a que planteara la cuestión a quienes firmaron el informe.
El ex director aclaró que ni él ni los miembros de la comisión científica recibieron consigna alguna. Explicó que su voluntad fue la de crear "una comisión de expertos independientes". Y agregó que la situación vivida fue especialmente complicada "porque a muchos compañeros les sabía muy mal, se pidieron informes y documentación con los que se puso el dedo en el ojo en algún tipo de actuación realizada desde la dirección de centros". Sobre la depuración de responsabilidades en esas prácticas, Bueno aseguró que no era de su competencia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de febrero de 2006