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OPINIÓN DEL LECTOR

Insolvencia

Soy una ciudadana madrileña que paga sus impuestos directos e indirectos, que no cobra más de 700 euros mensuales, con dos niñas pequeñas, a las que llevo y traigo de su colegio todos los días, y hasta el momento podía volver al trabajo con mi vehículo, en el que viajan mis hijas. Eso era hasta ayer. A partir de este momento, solamente si fuera solvente económicamente o fuera residente de la zona podría volver a hacerlo; su sistema recaudatorio a través de los parquímetros es poco igualitario y profundamente desfavorable con los que menos tenemos. A partir de mañana mis hijas se tendrán que levantar una hora antes para que su madre llegue al trabajo en transporte público, y saldrán una hora después para que su madre llegue con el transporte público a su colegio. Mi educación me impide ser grosera, pero la ciudad no se hace sin sus ciudadanos y, por lo que a mi respecta, cada vez me siento menos madrileña.

Ya sé que no gastará un minuto de su tiempo en esta misiva. De todas formas, reciba un cordial saludo, y espero que sus hijos no tengan que madrugar más porque su padre tenga que acudir a trabajar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de febrero de 2006