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Educación destina 60.000 euros para impulsar la igualdad de géneros en FP

Los chicos que cursen ciclos con mayoría de alumnas y viceversa recibirán 200 euros

Para convencer a un chico de que estudie peluquería y a una chica para que se dedique a la electricidad hace falta echar abajo algunos prejuicios sociales. La Consejería de Educación ha diseñado una orden que buscará convencer con 200 euros a los alumnos que decidan saltarse la valla de los estereotipos. La Junta aún no sabe cuántos chavales van a aceptar el reto. De momento ha destinado un presupuesto de 60.000 euros y ha restringido la medida a 19 ciclos formativos, aquellos donde el desequilibrio entre géneros es mayor.

Aquellos jóvenes que elijan un ciclo formativo de grado medio o superior con un cariz femenino, por ejemplo Estética, y las chicas que apuesten por enseñanzas como Soldadura o Calderería, recibirán de la Junta un incentivo en metálico, la mitad al empezar y la otra mitad cuando lo terminen. Además deberán sentarse ante la clase y explicar por qué tomaron una decisión contraria a lo que la mayoría suele hacer.

Pero esta medida no pretende un equilibrio absoluto entre sexos. La directora general de Innovación Educativa, Carmen Rodríguez, confiesa que en la orden puede haber "cierta discriminación positiva hacia las chicas". "No sólo consiste en acabar con los arquetipos. Resulta que los ciclos formativos que están abarrotados de chicos, como Automoción, son los que más salidas tienen en el mercado laboral", explica Rodríguez.

La radiografía social puede hacerse así: Electromecánica de vehículos cuenta con 1.910 alumnos y 23 alumnas, mientras que Estética Personal Decorativa tiene 876 chicas y 23 jóvenes. "Los estereotipos siempre funcionan a favor del hombre, cuando ellos eligen una profesión de carácter femenino, como cocineros o peluqueros, se valora más socialmente. A la inversa, no ocurre", dice Rodríguez.

"Las chicas obtienen mejores resultados académicos y su rendimiento es superior, pero no hay demasiadas expectativas profesionales en los estudios que más eligen", afirma Rodríguez. El experimento sólo se hace en Andalucía. Lo que están observando los profesores es que los chicos son mejor aceptados en un grupo femenino que a la inversa. "Las alumnas les arropan más, les hacen sentir más cómodos. Ellas, en un ambiente sólo de chicos, lo pasan peor", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de febrero de 2006