La agria batalla que mantienen la Comisión Europea y Microsoft subió ayer de tono. El titán informático acusó al regulador europeo de facilitar documentos clave a sus adversarios sobre su sistema operativo Windows y puso en cuestión su imparcialidad. Bruselas, que se queja de la falta de cooperación de la compañía de Bill Gates, evitó comentar estas alegaciones.
Microsoft considera que la autoridad reguladora de la UE está faltando a su neutralidad y dice que no puede confiar en una institución que "trabaja activamente y en secreto con los adversarios de Microsoft". La Comisión se puso de plazo hasta final de marzo para resolver sus diferencias con Microsoft, a la que exige que provea a sus competidores la información necesaria para hacer programas compatibles con sus servidores.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2006