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Maragall anuncia el referéndum para "mucho antes del verano"

El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, está tan convencido de que sus socios de Esquerra Republicana acabarán por sumarse al pacto estatutario y de que todo el proceso marchará sobre ruedas que ayer, en la sesión parlamentaria de control al Gobierno, anunció su deseo de celebrar el referéndum de ratificación de la reforma "mucho antes del verano", lo que situaría los comicios en mayo o junio próximos.

Los cinco grupos de la Cámara interrogaron al presidente por la marcha de las negociaciones en Madrid del Estatuto. Todos ellos según el guión previsible. El popular Josep Piqué, para denunciar su exclusión del acuerdo. Iniciativa per Catalunya para celebrar el pacto. El republicano Josep Lluís Carod criticó los "recortes", sobre todo en materia de financiación, que ha sufrido el texto aprobado en Cataluña. La socialista Manuela de Madre hizo un llamamiento para no malograr lo conseguido hasta ahora. Y el convergente Artur Mas, en su línea, subrayando la división del tripartito ante la "pasividad" de Maragall.

El presidente capeó los embates con su habitual optimismo y con continuos reproches a la oposición del PP y CiU. Maragall exhortó a Esquerra a no desvincularse del pacto por "convicción, oportunidad política y necesidad". Convicción porque el resultado de las negociaciones será un Estatuto "realmente bueno, un salto extraordinario en el autogobierno", que mantendrá, a su juicio, el núcleo del Estatuto que salió del Parlamento catalán. Oportunidad política como respuesta a la "intransigencia" y a la "crispación", de la que responsabilizó al PP. Y necesidad para no echar por la borda los esfuerzos de dos años.

El PP, autoexcluido

Maragall estuvo realmente duro con Josep Piqué. Primero confesó su alegría por que su partido ya no gobierna en España y le reprochó que el PP se "haya autoexcluido" del pacto estatutario. "¿Piensan ustedes acabar alguna vez con su ofensiva contra todo y en contra de todo el mundo con el único propósito de desgastar al Gobierno de Zapatero?", le interrogó Maragall, para a continuación responsabilizar a los populares del clima de crispación política. Y todo ello, dijo, para que al final todas las comunidades del PP "imiten a Cataluña".

Tampoco se quedó corto con Artur Mas, quien le acusó incluso de "tomarle el pelo". El líder convergente apremió a Maragall a convocar una cumbre de partidos catalanes para recomponer la unidad. "Esta reunión probablemente no la haré", le respondió el presidente. Y como colofón desveló que Mas insistió siempre en las anteriores cumbres por mantener el término nación en el articulado, pese al criterio del resto, para acabar finalmente por aceptarlo en el preámbulo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2006