El PP se denomina a sí mismo, desde 1990, como "un partido de centro reformista". Para intentar explicar qué significa tal cosa, la convención que celebrarán los populares este fin de semana aprobará un documento titulado Ideario del PP, en el que ese partido dice asumir "con orgullo la tradición liberal que arranca de las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812". Las palabras que más se repiten en la decena de páginas del ideario son libertad y sociedad abierta. El PP reivindica en su ideario la "nación plural" de la "España de las autonomías" creada a partir de la Constitución de 1978. Ésa es, afirma, "la España del futuro", y no la que pretenden "los nacionalismos excluyentes".
El Ideario del PP y cinco resoluciones -sobre qué reforma de la Constitución apoyaría el PP para garantizar mejor la unidad de España, qué medidas económicas y sociales propondrá ese partido en los próximos meses en el Congreso y en el Senado, la lucha contra el terrorismo, y su posición para que el Tratado de la Constitución Europea "no se trocee" tras el rechazo que tuvo en el referéndum francés- serán los principales ejes del debate de la convención que los populares inician hoy en Madrid.
El ideario y las cinco resoluciones se someterán a debate y enmienda en la mañana del sábado en su comité ejecutivo nacional, y se trasladarán después al plenario de la convención, al que acudirán unos 3.000 compromisarios del partido y más de 1.000 invitados. Como no es un congreso, ese plenario no tiene capacidad de aprobar o rechazar nada, con lo que las resoluciones llegarán ya aprobadas por el comité ejecutivo.
El ideario popular afirma que ese partido "abarca el centro y la derecha surgidas de la transición de 1977". Asegura que sus "señas de identidad" son las de "una sociedad abierta avanzada". Se reivindica como "un partido europeísta comprometido con lo que representan los valores de la libertad, la tolerancia y el humanismo cristiano de tradición occidental". Y defiende "la igualdad de oportunidades", "el protagonismo de la sociedad civil" y "la convivencia pluralista en libertad basada en la democracia y el Estado de derecho".
Tras esta declaración de principios, el ideario popular critica a "los nacionalismos excluyentes", porque "han sido y son enemigos de la libertad" y porque "anteponen sus proyectos de construcción nacional a los individuos". Frente a esos nacionalismos, defiende la España de las autonomías creada a partir de la Constitución de 1978.
Tres cambios
El PP dedica una de sus resoluciones a la reforma de la Constitución, con los tres elementos que Rajoy empezó a defender el 14 de enero de 2005. Propone reformarla para garantizar la unidad de España como "un Estado viable y eficaz". Los tres cambios son: elevar a dos tercios la mayoría mínima necesaria en las Cortes Generales para que puedan modificarse los Estatutos de autonomía; recuperar el recurso previo de inconstitucionalidad para analizar, antes de su entrada en vigor, cualquier reforma de Estatutos, y detallar más las competencias exclusivas del Estado, que ahora enumera el artículo 149 de la Constitución; "revisando, asimismo, el artículo 150", que es el que abre la puerta a nuevas transferencias del Estado a las autonomías.
El canto al liberalismo y a la sociedad abierta que hace el PP en su ideario implica, en su modelo económico, la defensa de que el Estado "no debe inmiscuirse" en la vida de los ciudadanos. El motivo aducido es que "las políticas excesivamente intervencionistas, en los campos económico, social o cultural, asfixian la libertad y debilitan a la sociedad".
La pretensión liberal incluye, por ejemplo, la defensa de un Poder Judicial independiente; la afirmación de que "no hay libertad sin seguridad"; o la proclama a favor de la "educación de calidad" y no de la "mediocridad" en la enseñanza, debido a su creencia de que "una sociedad es más justa cuando proporciona a todos más oportunidades", en vez de apoyarse en subsidios.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2006