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Abbas denuncia la presencia de Al Qaeda en Gaza y Cisjordania

Israel está convencido de que Al Qaeda acecha a las puertas del Estado judío en la frontera norte con Líbano, y al sur, en la franja de Gaza. Y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, también declaró ayer que militantes de ese conglomerado terrorista internacional pueden haberse infiltrado ya en Cisjordania. "Tenemos indicios de la presencia de Al Qaeda en Gaza y en Cisjordania. Son informes de los servicios de inteligencia [palestinos] aún no confirmados, pero nuestras fuerzas están intentando por todos los medios impedir que puedan cometer atentados en esta región. Es un asunto muy serio", afirmó Abbas en una conferencia de prensa tras reunirse con el presidente del Partido Laborista israelí, Amir Peretz. Es la primera vez que el mandatario palestino alude a esta posible infiltración.

Un portavoz del movimiento Hamás, cuya delegación será recibida hoy en Moscú por miembros del Gobierno ruso, señaló que no tiene constancia de dicha presencia. No está interesado Hamás en un rebrote del terrorismo en la coyuntura actual, cuando dirige las negociaciones para formar Gobierno en Palestina. Justo lo contrario que Yihad Islámica y el brazo armado de Al Fatah, los Mártires de las brigadas de Al Aqsa, que cada día claman venganza por los asesinatos selectivos de algunos de sus jefes militares en Gaza y Cisjordania.

Campaña en Israel

Al calor de la escalada de ataques contra colonos judíos y soldados, y también al compás de las encuestas, el primer ministro interino israelí calienta su discurso. "Emplearemos un puño de hierro contra cualquier intento de ataque terrorista. Aplicaremos medidas drásticas en todas las carreteras y zonas delicadas y no habrá contención de las fuerzas de seguridad para detener los ataques", afirmó ayer tras una reunión con el presidente, Moshe Katsav.

El mensaje, sin novedad para los palestinos, más que habituados a los estrictos controles militares en la Cisjordania ocupada, se dirige a los votantes. Las encuestas comienzan a reflejar que Olmert, carente de currículo militar, no goza de la confianza de la que disfrutaba el aguerrido Ariel Sharon. La seguridad ha sido siempre el asunto estrella de las campañas, y a 25 días de los comicios, los sondeos otorgan a Kadima 37 de los 120 escaños del Parlamento, cuando llegó a alcanzar 44 asientos en enero.

La sombra de las elecciones de 1996 se cierne sobre Olmert. Una cadena de atentados suicidas en las semanas previas a la cita con las urnas destrozó las nítidas expectativas de victoria del laborista Simón Peres. Benjamín Netanyahu, del conservador Likud, de nuevo candidato, se convirtió en primer ministro. Olmert se esforzó ayer por acentuar su imagen de firmeza: "En las últimas semanas hemos llevado a cabo con éxito una serie de acciones contraterroristas sin precedentes. Más de una vez, grupos que se disponían a lanzar cohetes Kassam fueron eliminados por instrucciones mías".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2006