"El principal cambio que han experimentado los Hermanos Musulmanes ha sido el fin de su gran narrativa. Ya no es el movimiento islámico que reclamaba el califato, ni una organización mundial con ramas por todas partes", asegura Husam Tammam, autor de La transformación de los Hermanos Musulmanes: la desintegración de la ideología y el fin de la organización. Para este estudioso, el grupo "es un partido nacionalista, con proyectos e ideas que no se diferencian mucho del resto de los partidos".
Y eso a pesar de que legalmente la cofradía no es un partido político porque las leyes egipcias prohíben los partidos basados en la religión. "La opción de los Hermanos Musulmanes imposibilita el consenso nacional porque este pueblo tiene dos religiones y si se pone la religión en primera línea, se crean divisiones", dice Mahmud Abaza del liberal Wafd. Es la opinión de muchos egipcios que, sin embargo, creen que el grupo debe poder participar en la vida política y no ser tratado como una amenaza para la seguridad del país.
En la primera época de su existencia (1928-1948), los Hermanos Musulmanes no funcionaron como un partido político. "Eran equivalentes al Opus Dei, con adherentes en diversos partidos", explica Abaza. Muchos analistas coinciden en que su ascenso como fuerza política es fruto de la ausencia de multipartidismo. Eso ha creado una cierta presión dentro y fuera del grupo para que dé ese paso, pero solicitar su inscripción como partido requeriría que renunciara a su carácter islámico.
La dirección de la cofradía, que se halla en fase de renovación, lo está discutiendo. "Somos una organización islámica global", aseguró recientemente a este diario su líder, Mohamed Mahdi Akef, descartando tal paso. "No creo que hayan decidido todavía, en parte por temor a la reacción del Gobierno", afirma Diaa Rachwan, del Centro de Estudios Estratégicos de Al Ahram. "Llevan meses de debate y no van a arriesgarse a crear divisiones internas", estima este investigador.
Se necesita un clima político más abierto para que esa posibilidad se concrete", opina por su parte Tammam.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2006