Por undécimo día, los vecinos de Fuencarral-El Pardo se manifestaron anoche contra la extensión del sistema de parquímetros. Ayer, sin embargo, la protesta se trasladó a las puertas de la Junta Municipal, donde se celebraba un pleno para discutir este asunto y en cuyo interior se hallaban otros 100 vecinos. Fuera, los manifestantes trataron de irrumpir a golpes en el edificio, pero no lo consiguieron por estar cerradas las puertas. En Carabanchel, unos 1.000 manifestantes protestaron contra los parquímetros del casco histórico del distrito. Para esta tarde hay convocada una protesta en la plaza de la Villa.
La protesta empieza a ser ya una revuelta. Después de arrancar o inutilizar en los últimos días todos los parquímetros de su barrio, los vecinos de Fuencarral se dieron cita anoche a las puertas de la Junta Municipal del distrito. En su interior se celebraba un pleno en el que se discutía la polémica ampliación del servicio de estacionamiento regulado en la zona, y todos los que no pudieron entrar esperaron más nerviosos que de costumbre a las puertas del edificio.
Había más pancartas que nunca. Un hombre pegaba saltos disfrazado de parquímetro. Más pitos, más organización. Cada cierto tiempo salía alguien del interior y transmitía información sobre el pleno. Los ánimos se caldeaban a la vez que se amontonaba más gente frente a los cristales de la puerta. "¡Que salga la concejala a dar la cara!", gritaban los manifestantes. Gritos y lluvia de escupitajos y patadas contra la puerta cada vez que entraba o salía un policía. Se produjeron algunos conatos de asalto, aunque sin éxito porque las puertas estaban cerradas y había un grupo de policías municipales custodiando el edificio oficial.
Al término del pleno, la gente esperaba que salieran los miembros del PP para increparlos. Pero los únicos que salieron fueron el coordinador de la protesta, Jesús Otero, y los concejales y vocales del PSOE. Los vecinos los confundieron y los increparon duramente hasta que alguien aclaró que eran los que les habían defendido. Otero estuvo punto de recibir un bastonazo de un vecino del barrio del Pilar que le llamó "esquirol" y le acusó de defender sólo a los residentes en la calle de Sangenjo.
El pleno de Fuencarral también estuvo caldeado. El centenar de asistentes irrumpió en gritos contra la presidenta, Paloma García Romero (PP), y contra el equipo de gobierno municipal por implantar los parquímetros en el distrito. Los grupos de la oposición presentaron siete mociones contra esta medida. "Le exijo que retire de manera inmediata este atropello a los vecinos y que calcule los aparcamientos que hay en el distrito y las consecuencias que acarrea la medida", señaló el portavoz del PSOE en Fuencarral, Pedro Sánchez. Por su parte, la vocal de IU, María Cruz Elvira, dijo que el PP estaba "engañando y estafando a los vecinos". "Han creado un conflicto al que no saben darle salida. Las movilizaciones de los vecinos demuestran el talante poco dialogante de que hacen gala", añadió.
Los vecinos prorrumpieron en gritos cuando intentaban hablar los representantes del PP. Pese a los continuas llamadas de la presidenta de la Junta a que guardaran silencio, en el salón de plenos se montó una gran algarabía, con gritos de "fuera, fuera".
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, aseguró ayer que está dispuesto a seguir hablando con "todas" las asociaciones que lo pidan sobre la extensión de los parquímetros a los nuevos barrios. El regidor se mostró "absolutamente convencido" de que los vecinos de estos barrios se convencerán "en cuanto pasen unos días o unas semanas" de las virtudes de un sistema que, a su juicio, ha mejorado la calidad de vida de los residentes en otras zonas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2006