Su memoria está cargada de historia. A Enriqueta Gallinat, de 96 años, no le pesan la edad ni la progresiva dependencia de los cuidados ajenos. En todo caso, lo que pesa en su vida son los recuerdos, llenos de resonancias históricas. Enriqueta Gallinat nació durante la Semana Trágica de Barcelona, en 1909, y la historia y la política no se han despegado de su piel. Antes de que las mujeres pudieran votar, Gallinat ya había elegido su opción: formó parte del núcleo fundador de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y en 1933, cuando llegó al colegio electoral, su papeleta era clara. "¿A quién iba a votar? A Esquerra", dice. "Fui a las urnas con ilusión. Como a una fiesta".
En 1934 se casó, y la boda reunió alrededor de los novios a los principales líderes catalanes, entre ellos el presidente Lluís Companys y Jaume Casanovas (presidente del Parlament de Catalunya). Dos años después, aquella boda y toda la simbología que la acompañaba empezó a formar parte del pasado. En 1936, Enriqueta era la secretaria del que sería el último alcalde republicano de Barcelona, Hilari Salvadó. El golpe militar la empujó a nuevos retos: el propio Companys la envió en una misión a París para conseguir armas y sólo se trajo cajas de ropa usada. Luego vino la derrota, el exilio a Francia, los 13 meses de cárcel que siguieron al volver a España y la labor clandestina durante la dictadura. Hasta volver en la transición al mismo Ayuntamiento del que fue expulsada.
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"Soy una trabajadora de la memoria", asegura. Gallinat teme que la ignorancia "borre el pasado" o lo tergiverse. Forma parte de les dones del 36, un grupo de veteranas republicanas radicadas en Barcelona. Este invierno necesita cuidados y apenas se reúne con sus compañeras, pero confía: "Dentro de poco estaré mejor".
¿Por qué se perdieron las elecciones del 33? Alejandra Soler, comunista e historiadora valenciana, de 92 años, dice: "no se les puede echar la culpa a las mujeres; hizo más daño que los anarquistas pidieran la abstención".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de marzo de 2006