El escultor Anthony Caro (Londres, 1924) realizó entre 1999 y 2002 la serie The barbarians, inspirado por el poema de 1904 de Konstantino Kavafis Esperando a los bárbaros. Un poema que acaba con los siguientes versos: "(...) Algunos han venido de las fronteras / y contado que los bárbaros no existen. / ¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin / bárbaros? / Esta gente, al fin y al cabo, era una solución".
Caro también alude a la necesidad de los bárbaros en la instalación escultórica de siete obras que ayer se inauguró ayer en el IVAM; pero lo hace con terracota, madera, cuero y hierro, y con cierto distanciamiento irónico. Unos antiguos potros de gimnasio hacen de montura a estos particulares jinetes y guerreros, pertrechados con arcos, lanzas y látigos, con los que el escultor regresó a la figuración tras una larga etapa abstracta. No obstante, Caro ya trabajó en los años cincuenta con formas figurativas en el estudio de Henry Moore.
La exposición, que se puede ver en el museo valenciano hasta el 23 de abril, ha sido organizada con motivo de la concesión el 27 de marzo a Caro del Premio Internacional Julio González, que cumple su sexta edición.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de marzo de 2006