Hace seis años, una convencional película de terror juvenil con algún momento resultón llamada Destino final se convirtió en una de las sorpresas comerciales de la temporada. La segunda parte estaba cantada y llegó tres años después, aunque la historia era prácticamente un calco de la anterior. Otros tres años más tarde, aterriza la tercera entrega y, de nuevo, más que de una secuela, hay que hablar de una copia, pues sólo hay que sustituir el aeropuerto por la feria y el avión por la montaña rusa para llegar a las mismas conclusiones: los 25 primeros minutos, centrados en la premonición de una joven que ve un accidente en el futuro del que logra retirarse a tiempo, son casi idénticos.
DESTINO FINAL 3
Dirección: James Wong. Intérpretes: Mary Elizabeth Winstead, Ryan Merriman, Kris Lemche, Amanda Crew. Género: terror. EE UU, 2006. Duración: 95 minutos.
Película destinada al público juvenil que únicamente busca retorcer (o dejarse retorcer) el brazo por su pareja de la butaca de al lado entre gritos y risas nerviosas, Destino final 3 sólo aporta cierta imaginación a la hora de narrar a través de una estrambótica puesta en escena los sucesivos accidentes que acaban con la vida de los chavales. Una coreografía de la muerte tan banal como, para algunos, entretenida.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de marzo de 2006