Hace sólo cuatro meses, los sectores opuestos a la clonación terapéutica -o generación de células madre genéticamente idénticas a un paciente- podrían haber acusado al Gobierno de autorizarla por oportunismo, demagogia o "exceso de estilo". Hoy no pueden. El científico que más hizo para convertir esa prometedora técnica en un talismán sociológico, el surcoreano Hwang Woo-suk, ha sido desenmascarado por sus colegas como uno de los mayores farsantes de la historia reciente, y si algo revela hoy esa iniciativa política, que convertirá a España en el cuarto país europeo que autorice la clonación terapéutica, no es precisamente oportunismo, ni demagogia, sino coherencia científica. La técnica no existe ahora mismo -Hwang se la inventó-, pero justo por ello es más necesario que nunca investigar para ponerla a punto, y hacerlo de la forma habitual: con calma, inteligencia y garantías legales.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de marzo de 2006