He aquí una función ágil, delicada y divertida sobre la homosexualidad femenina, interpretada por cuatro buenas actrices. Mitad teatro, mitad cabaré, Chicas habla de amor lésbico con ternura, naturalidad, desparpajo. Carmen Losa, su autora y directora, ha escrito una decena de escenas en las que mujeres de edades diferentes descubren su identidad sexual, coquetean, se enamoran, fantasean, renuncian y se atreven.
No es una función sólo para militantes de la causa. Cualquiera que haya amado reconocerá muchas situaciones y se reconocerá en alguna. Los anhelos de sus protagonistas son universales, como el humor que gastan. Sus diálogos tienen chispa: están menos logrados los de tres escenas que recrean épocas pretéritas del teatro. Losa mueve la función con agilidad y limpieza. Con buen gusto. Saca partido a muy pocos medios.
Chicas reivindica el amor lésbico, y el amor como pulsión primigenia. Sus intérpretes hacen buen equipo: trabajan a una, se complementan. En la función del sábado noche, el público percibió esa energía y la devolvió aplaudiendo largo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de marzo de 2006