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Maeso sólo pudo contagiar hepatitis en quirófano, según los forenses

Dos peritos rechazan en el juicio otra vía de transmisión del virus

Matías Vicente, director del Instituto de Medicina Legal de Valencia, y Jorge Mayans son los dos primeros peritos en comparecer ante el tribunal de la sección segunda de la Audiencia de Valencia en el juicio por el contagio masivo de hepatitis C a 276 pacientes en cuatro hospitales que se imputa al anestesista Juan Maeso. Ayer aseguraron que el contagio que se juzga sólo pudo producirse en quirófano.

Dos expertos dicen en el juicio a Maeso que el VHC se transmite solo de sangre a sangre

Los especialistas, que a lo largo de la instrucción elaboraron hasta tres informes, dijeron ayer al tribunal que "el contagio se ha producido en la intervención quirúrgica". Según los exámenes por ellos practicados, "esa posibilidad exige de un pinchazo por alguno de los intervinientes en contacto con el paciente". Esa intervención sobre el paciente, que precisa de la percusión de la piel, "de la ruptura de la integridad cutánea", para que se produzca contacto sangre con sangre, tiene lugar en la administración previa de medicación por vía intravenosa antes de bajar a quirófano, en la sala de preanestesia, en la operación de anestesia propiamente dicha y en la acción del cirujano, aseguraron.

Los peritos, que aseguraron no conocer en el mundo un contagio de características similares al que está siendo objeto de juicio desde el pasado 12 de septiembre, afirmaron que existe un consenso científico sobre la vía de contagio del virus de la hepatitis C a través de sangre con sangre. Los doctores Vicente y Mayans descartaron que sean consideradas como vías de contagio el cerumen, las lágrimas o el semen, como en algún momento se ha planteado por la defensa de Maeso en la sala. Según explicaron los peritos a preguntas del fiscal, una cosa es que al analizar cualquiera de esos fluidos se encuentre la presencia del virus y otra distinta que sean agentes transmisores. El director del Instituto de Medicina Legal reconoció que ciertamente en algún momento se ha planteado como hipótesis, que no como tesis, y se ha considerado como anécdota si así hubiera ocurrido. Ambos peritos admitieron también que en series estudiadas en 1998, 1999 y 2000 de contagios hospitalarios, resultó que hasta en un 40% de casos se desconocía el origen de la infección. Precisaron a continuación que ese porcentaje es probable que haya ido disminuyendo "porque cada vez se conoce mejor y se estudia más el virus de la hepatitis C".

El doctor Vicente afirmó también que en su investigación forense sobre el caso del contagio masivo del virus de la hepatitis C a 276 pacientes en Valencia constató que no todas las áreas quirúrgicas ni todos los instrumentos se esterilizan. Ni siquiera de la misma manera. Sin embargo, a su juicio, de haber sido un instrumento de los empleados en las intervenciones -y afirmó que no todos los pacientes contagiados e incluidos en el sumario necesitaron del mismo tipo de instrumental- se habría transmitido, casi con toda seguridad, además del virus de la hepatitis C algún otro virus o bacteria. Y también explicó al tribunal que efectivamente la hepatitis C tiene como dificultad la falta de una sintomatología estándar en tiempo y en forma, hasta el punto de no poder en muchos casos determinar cuándo se produjo el contagio. Pero aseguró que la coincidencia genética permite señalar el origen de un contagio prácticamente sin error.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de abril de 2006