Francisco Javier Gallaga Ruiz, de 26 años y natural de Arrigorriaga (Vizcaya), integrante del comando Andalucía de la banda terrorista ETA, fue condenado ayer a 343 años de prisión por su participación en la colocación, el 20 de mayo de 1996, de dos coches bomba y otra bomba adicional en Córdoba, que el grupo trató de explotar al paso de un convoy militar. La explosión causó la muerte del sargento Miguel Ángel Ayllón y heridas a otras 24 personas
Los terroristas -Mikel Azurmendi, Asier Ormazabal, Maite Pedrosa y Gallaga- habían dispuesto dos coches bomba, cargados con 200 y 180 kilos de amonal, y un tercer artefacto compuesto por seis kilos de la misma sustancia, que introdujeron en un contenedor de basuras.
Al llegar a la parada de la Avenida de Carlos III, de Córdoba, el autobús militar que debía trasladar a los miembros de las Fuerzas Armadas al campamento de Cerro Muriano, los etarras activaron las cargas, pero sólo la más pequeña hizo explosión, causando la muerte del sargento Ayllón y graves lesiones a otras 24 personas.
Azurmendi y Pedrosa fueron condenados en 1999 y Ormazábal, en 2004. Gallaga tendrá que cumplir ahora un máximo de 30 años de cárcel.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de abril de 2006