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El centro cultural Koldo Mitxelena de San Sebastián repasa la figura y obra del escritor suizo Robert Walser

El centro cultural Koldo Mitxelena de San Sebastián repasará entre hoy y el jueves la figura y obra de Robert Walser (Suiza, 1878-1956), calificado como el escritor de la diferencia, lo extraño y lo inesperado. Bajo el título El calor de la nieve, el ciclo arrancará esta tarde (19.00) con una conferencia sobre su novela Jakob von Gunten a cargo de Juan Carlos Suñén, poeta, crítico literario y director de la Escuela de Letras de Madrid.

La novela, la preferida del autor suizo, es el resultado de su experiencia en la escuela para mayordomos en la que estudió durante unos meses en su juventud, y que transforma en un espacio para explorar la sumisión y la insubordinación, el deseo y sus frenos, según expuso ayer la escritora y coordinadora de las jornadas, Mentxu Gutiérrez. Tras la conferencia se proyectará la película El instituto Benjamenta (1995), dirigida por los hermanos Stephen y Timothy Quay.

El actor Felipe Barandiarán leerá mañana fragmentos de la obra El paseo, en la que el escritor fallecido hace cincuenta años, un gran caminante, relata su experiencia del caminar errático. Esta novela es una visión del teatro del mundo y sus personajes.

A continuación, la poeta, traductora y crítica literaria Encarna Castejón ofrecerá la charla Paseos con Robert Walser, título del libro firmado en su día por el escritor y periodista Carl Seelig.

La coordinadora del ciclo pondrá el punto y final el jueves con una conferencia, que acompañará con imágenes, titulada El traje de Robert Walser. Las jornadas se completan con la publicación de una guía de lectura sobre el escritor, considerado como el autor de la duda. Un autor que duda incluso de su propia pluma, de las palabras que acaba de escribir y que, a renglón seguido, parece querer borrar, según recoge la citada guía.

Walser, novelista, pero también poeta y ensayista, nació en Biel el 5 de abril de 1878. A los catorce años abandonó la escuela y para poder dedicarse a la escritura desempeñó los más diversos oficios: botones, actor, librero, empleado de banca, archivero... Murió mientras paseaba el día de Navidad de 1956 cerca del manicomio de Herisau, donde había vivido recluido los últimos veinticuatro años de su vida.

Contó con la admiración de escritores de la talla de Franz Kafka, Robert Musil, Elias Canetti o Walter Benjamin, quienes escribieron con entusiasmo sobre sus libros. Sin embargo, sus obras no obtuvieron nunca éxito de público. También tuvo dificultades a la hora de editar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de abril de 2006