Los expertos están muy preocupados. El sida ha repuntado en España entre las poblaciones que más se habían protegido en la década de 1990, como el colectivo de homosexuales masculinos y los adultos. Pero el problema más grave con el que las autoridades sanitarias deben lidiar es que el índice de diagnósticos tardíos, aunque ha disminuido, sigue siendo muy elevado: casi el 40% en 2004, es decir que cuando se diagnostican, la infección está ya avanzada. El hecho de que el diagnóstico sea tardío tiene dos graves consecuencias: se priva a los afectados de un tratamiento que les pueda beneficiar y contribuye a la expansión de la enfermedad en los contactos que mantienen mientras ignoran que están infectados.
Se calcula que en España hay 30.000 personas que no saben que son seropositivas
Un estudio indica que cuatro de cada seis nuevos casos de diagnósticos de infección por VIH son tardíos, según afirmó Jesús Castilla Catalán, del Instituto de Salud Pública de Navarra, en el IX Congreso sobre el Sida que se celebró la pasada semana en Barcelona. Este trabajo analiza los casos de diagnósticos de infección por VIH en Canarias, Ceuta, La Rioja, Navarra y País Vasco entre 2000 y 2004. El máximo índice de diagnósticos tardíos se alcanzó en 2001, con el 48%.
En España hay entre 120.000 y 140.000 personas seropositivas. De ellas, 30.000 desconocen que son portadoras del virus, según aseguró Lourdes Chamorro, responsable del Plan Nacional del Sida. Durante el año pasado se produjeron unas 3.000 nuevas infecciones y murieron 1.500 personas (1.652 en el 2002). Aunque de momento la enfermedad predomina entre los hombres, los nuevos casos de infecciones también están aumentando entre las mujeres.
A los expertos también les preocupa el aumento de enfermedades oportunistas y el alto índice de coinfección en los afectados por el sida. Así, entre el 30% y el 40% de los seropositivos en España padecen también hepatitis C, según explicó el jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínico de Barcelona, Josep Maria Gatell. Además, los infectados por el sida desarrollan más la hepatitis que la población en general. Mientras que el 60% de las personas sólo infectadas por la hepatitis consigue curarse de esta enfermedad, sólo el 40% de los pacientes coinfectados lo logran. En las situaciones de coinfección se prescriben únicamente inhibidores de fusión, que impiden que el virus entre en la célula, en combinación con inhibidores de la proteasa, que reducen la réplica del virus. El sistema inmunológico del paciente incidirá en los resultados del tratamiento. Gatell recomienda retirar la medicación si a las cuatro semanas el paciente no responde a ésta.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de abril de 2006