Apenas cinco horas duró el sueño de un grupo de jóvenes de convertir el teatro Arnau, cerrado desde hace seis años, en un espacio "liberado para la cultura". Fue el tiempo que necesitó la Guardia Urbana para, en primer lugar, enterarse de que unas 200 personas habían ocupado, a las ocho de la tarde del viernes, la histórica sala de la avenida del Paral.lel, en Barcelona. Después, ya hacia la una de la madrugada, los agentes municipales pidieron a los ocupantes que abandonaran la sala debido al deterioro del edificio. Según este mismo portavoz, la concejalía del distrito de Ciutat Vella disponía de informes que señalaban las numerosas deficiencias de seguridad del teatro. Una inspección realizada el mismo viernes por los Bomberos de Barcelona confirmó los riesgos: la mayoría de las puertas estaban cerradas, había gran cantidad de material inflamable y la estructura del techo no ofrecía garantías. Una portavoz del colectivo que reivindica el Arnau como un espacio alternativo -formado por profesionales del mundo de la cultura y gente del movimiento okupa- sostuvo que el consistorio utilizó la seguridad como "excusa" para desalojar el teatro.
Técnicos municipales tapiaron ayer la puerta principal del teatro, que algunos jóvenes habían roto a mazazos para acceder al interior del teatro. Los ocupantes pretendían celebrar cinco días de actividades lúdico-culturales con numerosas actuaciones musicales. Pero la detallada programación no podrá cumplirse: la función se acabó antes de tiempo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de abril de 2006