El Ministerio de Sanidad chino ha prohibido la donación y suministro privado de óvulos y ha reforzado la inspección de los bancos de esperma para controlar el uso comercial de la tecnología de reproducción asistida, informó la agencia Xinhua.
Un máximo de cinco mujeres podrán ser sometidas a un tratamiento de fecundación in vitro con el esperma del mismo donante, y no más de ocho si la técnica es de inseminación artificial, según una circular enviada por el ministerio esta semana.
El uso de esperma por instituciones no autorizadas también está prohibido, y los seis bancos de esperma oficiales que existen en el país deberán mantener un historial detallado del uso de las muestras. La donación y suministro de óvulos con fines comerciales es ilegal y sólo podrán ser donantes las mujeres que se estén sometiendo a un tratamiento de reproducción asistida.
China autorizó el pasado 31 de marzo a 64 instituciones ofrecer este tipo de servicios, que no dan abasto dado el incremento de parejas con problemas de fertilidad. A esto se suma que la calidad del esperma donado en China ha sufrido un vertiginoso descenso en los últimos tiempos a causa, entre otros, de la contaminación, el alcohol, el tabaco y el estrés, según los expertos. La misma evolución se ha visto en los países occidentales.
La regulación china se asemeja a la de España en cuanto a que permite la coexistencia de centros públicos y privados, al tiempo que también prohíbe la compraventa de óvulos o esperma. En España, el número de veces que puede usarse esperma de un donante está limitado a seis.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de abril de 2006