El Bulli, el centro de experimentación culinaria del chef español Ferran Adrià, fue designado ayer en Londres como el mejor restaurante del mundo por un jurado formado por 560 chef y críticos culinarios. Concebido como un restaurante en el que "la creativa evolutiva" es su razón de ser, sus dos propietarios, el director Juli Soler y el propio Adriá, apostaron por ofrecer el placer culinario desde un principio. Ubicado en la localidad catalana de Roses, al noreste de España y en plena Costa Brava, Ferran Adrià es su jefe de cocina desde 1984. Su trabajo fue compensado con la tercera estrella Michelin en 1996.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de abril de 2006