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APUNTES

Celuloide jurídico

¿Cuántos abogados lo son porque vieron en su vida una película? La idea de incorporar el cine como herramienta en la docencia surgió de un seminario que organizó Javier de Lucas en el departamento de Filosofía del Derecho, de la Universitat de València. Desde hace más de un lustro, y tras plantearlo a otros compañeros de la facultad con inquietudes cinematográficas, entre los que se encontraban el profesor Juan López Gandía -uno de los precursores del Aula de Cine de la Universitat-, Jorge Correa, Mario Clemente, Mario Ruiz, José García Añón... se implantaron dos asignaturas de libre elección, Cine y Política Social, y Cine y Derecho, que abordan los conflictos de las disciplinas jurídicas a través de secuencias fílmicas.

Paralelamente, se creó la colección de libros Cine y Derecho (Tirant lo Blanc), que De Lucas dirige y que lleva editados 20 títulos; una colección que relaciona ambos binomios y a profesionales de diferentes disciplinas, a través de películas como Testigo de Cargo, Doce hombres sin piedad, Quiero Vivir, El verdugo, Vencedores o Vencidos, Algunos hombres buenos, La hoguera de las vanidades o Blade Runner. Este contacto propició el nacimiento de una red de cine y Derecho formada por veinte universidades españolas (Carlos III, Pompeu Fabra, Rovira i Virgili, Sevilla, Alicante...) y en la que participan algunas universidades alemanas, belgas, inglesas e italianas. La red tiene un proyecto de investigación del ministerio, en el que participan especialistas de teoría e historia del cine.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de abril de 2006