Un miembro de los grupos ultras del Inter de Milán fue arrestado ayer, tras prestar declaración ante el fiscal, bajo la acusación de haber golpeado en la madrugada del domingo al jugador Cristiano Zanetti, a la llegada del equipo al aeropuerto milanés de Malpensa. El detenido, Massimo Baraldo, está acusado de lesiones, resistencia a un agente del orden y lanzamiento de un petardo.
Los hechos se produjeron en la madrugada del domingo, cuando algunos jugadores del Inter fueron insultados y agredidos por parte de seguidores interistas que esperaban al equipo en el aeropuerto, en su vuelta desde Ascoli Piceno, donde habían ganado (1-2) en partido de Liga. Los seguidores, que apenas llegaban al centenar según indican algunas informaciones, esperaban con la cara cubierta a los jugadores fuera de la instalación aeroportuaria; en concreto, en la zona de aparcamiento, donde estaban los vehículos de varios de los integrantes de la plantilla.
Según algunos testigos, los seguidores aplaudieron irónicamente a los jugadores por su victoria ante el Ascoli y, después, cuando algunos futbolistas acudían a recoger su vehículo intentaron agredirles, siendo golpeado en la cabeza, aparentemente con un puño, el centrocampista Cristiano Zanetti.
La acción de los aficionados, descontentos por la eliminación del pasado martes ante el Villarreal, en los cuartos de final de la Liga de Campeones, obligó a la intervención policial, algunos de cuyos miembros también recibieron golpes.
Estos sucesos han llevado a Roberto Mancini, técnico del Inter, a declarar que desea abandonar Italia: "Lo ocurrido acelera mi deseo de ir fuera. Ganar y divertirse es la expresión máxima del fútbol. Me gusta estar en el campo, ver a mis futbolistas jugar y marcar goles. Esto es lo que me hace seguir adelante. En Italia va a ser difícil que siga haciendo este trabajo. Cuando concluya mi carrera en el Inter, no entrenaré en Italia", declaró.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de abril de 2006