El artículo en el que el dominico Quintín García González habla de la libertad de expresión o los intereses de la COPE [EL PAÍS, lunes 10 de abril] es un acierto pleno, ya que pone el dedo en la llaga de las mentiras de fondo de la Iglesia española. Porque está pregonando en su emisora los principios más distantes de lo que debe ser una organización eclesial que se debe amparar en el Evangelio, y nada más. Así, exclusivamente. Y escuchando las bravatas mañaneras uno queda asustado de que esas frases salgan de una organización que pagan los obispos.
Es bueno que un sacerdote de los que creen en Dios y en Jesucristo salga hablando del escándalo de una corte eclesial que sólo está por un poder antiguo y que quiere recuperar a costa de lo que sea.
Pero estos son otros tiempos,porque, aunque conozco mucha gente que les sigue, en el fondo pienso que este país se compone de gente que piensa, y que pondrá a la larga a cada uno en su sitio. Y algunos ya saben de eso bastante...
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de abril de 2006