Tendrán que saber los usuarios de este sistema sanitario público que la atención primaria, y en concreto la pediatría, hace aguas.
No calcularon bien, se nos puso numerus clausus para poder estudiar medicina y luego un examen al terminar nuestra carrera de seis años para poder acceder a una especialidad. Se restringió tanto la entrada de pediatras en nuestro mercado laboral que ahora, después de haber creado innumerables centros de salud para que los pediatras sean los que atiendan a los niños, ahora, no hay pediatras en nuestro sistema sanitario, y la propuesta que nos da la Administración a este fallo de cálculo, a esta falta de previsión, es sobrecargar a los que estamos actualmente trabajando, haciendo imposible una adecuada atención, ya que nos obliga a valorar niños cada tres minutos o bien derivar la atención pediátrica a médicos de otras especialidades.
Es una pena que habiendo diseñado una excelente atención primaria, de las mejores de Europa, no se pueda mantener por un error de previsión.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de abril de 2006