Francesco Cafiso viaja por el mundo acompañado de su padre, aprovechando las pausas que le permiten sus estudios en el instituto. Su currículo impresiona: con 16 años recién cumplidos, ha tocado con media realeza del jazz, desde el octogenario Hank Jones al nuevo mesías, Wynton Marsalis. Suficiente para un chico de provincias que nació y vive en Sicilia y apenas alcanza a articular dos palabras seguidas, lo suyo en alguien de su edad.
Sólo denle un saxo: la transformación es para verse. Cafiso toca los estándares sólo un poco más lento que la velocidad de la luz. Se muere por tocar y lo quiere tocar todo al mismo tiempo, con lo que, a veces, se le amontona el trabajo. Nada que no pueda solucionar quien, a tan tierna edad, apunta sobre el escenario maneras de estrella.
Francesco Cafiso Quartet
Francesco Cafiso, saxo alto; Riccardo Arrighini, piano; Aldo Zunino, contrabajo; Stefano Bagnoli, batería. Auditorio Fundación Pedro Barrié de la Maza. Vigo, 19 de abril.
Este fenómeno de la naturaleza inauguró el miércoles la sede viguesa de la Fundación Pedro Barrié de la Maza, en concierto a teatro lleno programado dentro del XI Ciclo de Jazz de dicha institución. La imagen ofrecida por el jovencísimo bopper fue la de un veterano astro del jazz de 16 años; un improvisador de largas distancias como pueda serlo Sonny Rollins, salvando las distancias; alguien que necesita de un tiempo para gustarse y se hace a sí mismo en la medida en que avanza en su propia reconstrucción de la historia del jazz. Su último descubrimiento -Eric Dolphy- aporta a su música una dimensión de la que carecía. Y lo mejor de todo: esto es sólo el comienzo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de abril de 2006