Maestros del colegio público El Molino, de Isla Cristina (Huelva), cumplieron anoche una nueva jornada de encierro en demanda de un segundo monitor de educación especial. Los 25 docentes del centro, de 432 alumnos, tienen censados 26 estudiantes con minusvalías físicas y psíquicas, de los que seis las sufren de manera grave. Los maestros y la Asociación de Padres de Alumnos insisten en que un solo monitor, encargado de cuidar las necesidades básicas de los menores -higiene personal, traslado, alimentación...- no es suficiente, debido a sus patologías: espina bífida, parálisis cerebral, trastorno general del desarrollo, discapacidad motriz, discapacidad moderada y discapacidad intelectual leve.
La solución al problema vio el domingo un viso de esperanza cuando el director del centro, Francisco Mantel, supo que la Delegación de Educación estaba dispuesta a incluir para lo que queda de curso una segunda monitora. Pero ayer todo quedó en aire después de una mañana llena de cruces de comunicados entre Educación y los maestros y padres de El Molino. Los segundos exigen al delegado de Educación en Huelva, Manuel Gutiérrez, que se comprometa a ampliar la plantilla de monitores para el centro con un segundo trabajador el curso que viene.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de abril de 2006