Los padres y maestros del colegio El Molino, de Isla Cristina (Huelva), llegaron ayer a un acuerdo con la Delegación de la Consejería de Educación para que se contrate a un segundo monitor de educación especial y se garantice su presencia el curso que viene. Con esta solución se pone fin a una semana de protestas que han incluido la suspensión de las clases y varias noches de encierro del personal docente en el centro. Hoy se reanudarán las clases con toda normalidad, con la inclusión de los dos monitores de educación especial.
Los maestros y la Asociación de Padres de Alumnos insistían desde hacía tiempo en que un solo monitor, encargado de cuidar las necesidades básicas de los menores -higiene personal, traslado, alimentación...- no era suficiente para ofrecer una atención propicia a los alumnos. Entre otras razones esgrimían las patologías que sufren los niños más afectados: espina bífida, parálisis cerebral, trastorno general del desarrollo, discapacidad motriz, discapacidad moderada y discapacidad intelectual leve. Los 25 docentes del centro, de 432 alumnos, tienen censados 26 estudiantes con minusvalías físicas y psíquicas de distintos niveles, de los que seis las sufren de manera grave.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de abril de 2006