Un total de 16 años de reivindicaciones que han ido cayendo en saco roto han llevado a la Policía Municipal de Vic (Osona) a decir basta. Denuncian que el número de efectivos está por debajo del que sería necesario para ofrecer un servicio de calidad al ciudadano, exigen condiciones laborables compatibles con la vida familiar y reclaman la equiparación salarial con los Mossos d'Esquadra.
Escoltados por los secretarios generales de Comisiones Obreras y la UGT en Osona y en representación de toda la plantilla de la Policía Municipal, los agentes Montero y Funes anunciaron ayer que a partir del 1 de mayo todos los policías dejarán de alargar su jornada laboral (hoy trabajan 40 horas semanales en vez de 37,5) y no harán horas extras (durante 2005, una veintena de agentes hicieron unas 12.000 horas de más).
Con esta medida esperan una reacción del Ayuntamiento después de que las últimas negociaciones hayan terminado con una oferta final del consistorio que los agentes, en asamblea, han rechazado y calificado de "caridad y engaño".
Las medidas anteriores agravarán los problemas que afronta a diario la Policía Municipal en Vic, que, ante la falta de personal, se ve obligada a hacer listas de prioridades para atender los servicios, demorar la atención a las incidencias menos urgentes (en algunos casos durante horas) y delegar servicios a personal interino no calificado para este trabajo. Sólo dos coches patrullan una ciudad de 40.000 habitantes.
La plantilla está formada por 53 personas, entre mandos, agentes, administrativos e interinos. Calculan que para cubrir las necesidades actuales harían falta un mínimo de 75 agentes, pero denuncian que las plazas que se ofertan en Vic no son nada atractivas. Un total de 10 agentes han solicitado el traslado y en los últimos ocho años 18 personas han optado por irse a otros cuerpos.
La reivindicación coincide con la aprobación el lunes de la ordenanza de civismo de Vic.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de abril de 2006