La dirección de Costas en Alicante, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, recopila información para demostrar que la Cala de Toix, en Altea, ha tenido siempre servidumbre de paso, y obligar así a la empresa Grupo Ballester, que construye un edificio, a permitir el libre acceso.
Costas ha abierto un proceso sancionador contra la empresa por invadir el espacio de dominio público del litoral de Altea e impedir el paso a una de las calas adyacentes al Morro Toix, cerca del puerto deportivo de Campomanes. El proceso se inició el 15 se septiembre cuando la Dirección Provincial de Costas detectó un vertido de rocas sobre la playa de la Cala de Toix. El jefe de Costas, Vicente Martínez, reconoció que la constructora está recogiendo las rocas caídas. Sobre la servidumbre de paso, Martínez dijo que Costas ha pedido información al Ayuntamiento y a la mercantil. "Ellos alegan que la forma de llegar allí es por mar, pero varias asociaciones explican que pese a la difícil accesibilidad siempre se ha ido a pescar por tierra". Costas ha pedido una revisión del deslinde por si hubiera alguna variación, lo que podría afectar a la construcción del edificio. Martínez criticó las deficiencias en la gestión realizada por el Grupo Ballester. "Yo, como constructor, tendría que haber pedido un acta de replanteo a Costas, y así hubiera visto si hacía falta el deslinde", añadió. La fachada de este edificio de cinco platas se encuentra a 60 metros del mar, encima del acantilado, en una zona hasta hace poco prácticamente virgen.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de abril de 2006