Cuatro personas de la misma familia murieron ayer en un accidente de tráfico a la altura del kilómetro 48 de la carretera de circunvalación M-50, en el término municipal de Getafe. El turismo en el que viajaban, un Volkswagen Polo, se salió por causas desconocidas de un tramo elevado de la M-50 y voló unos quince metros antes de caer al suelo e impactar contra un muro de la R-4, radial de peaje. En el siniestro murieron los cuatro ocupantes: el conductor, Ángel M. D., de 54 años; su esposa, Dolores R. U., de 50, y el padre y la madre del primero, de 75 y 74 años, respectivamente.
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La carretera de circunvalación M-50 se cobró ayer la vida de cuatro personas de la misma familia, a la altura del kilómetro 48, en el término municipal de Getafe. Era la una de la tarde cuando el Volkswagen Polo ocupado por los matrimonios formados por Ángel M. D., de 54 años, y Dolores R. U., de 50, y el padre y la madre de Ángel, de 75 y 74 años, respectivamente, se salió de la vía por causas desconocidas. El impacto fue tan brutal que de nada sirvieron los cinturones de seguridad que los cuatro fallecidos llevaban abrochados.
El vehículo, según fuentes de los servicios de emergencia 112, se salió de la M-50 y entró sin control en la mediana de esta vía, de unos doce metros de anchura. Recorrió unos treinta metros y llegó hasta su final: un enorme hueco bajo el que discurren los carriles de la radial de peaje R-4 en sentido entrada a Madrid. El turismo, a causa de la velocidad que llevaba, sobrevoló la radial y fue a estrellarse contra uno de los muros que sostienen los carriles de entrada de la R-4. El vehículo quedó destrozado junto a uno de los pilares de la autopista.
El choque fue de tal virulencia que el turismo se partió en dos y acabó convertido en un amasijo de hierros. Sus ocupantes fallecieron prácticamente en el acto. Conducía el vehículo Ángel M. D.; a su lado viajaba su padre. Los asientos traseros estaban ocupados por su esposa y su madre.
Al lugar de los hechos se trasladaron los servicios de Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid, un helicóptero y tres UVI móviles. Fueron alertados por otros vehículos que habían sido testigos del accidente y por una pareja de la Guardia Civil que se encontraba a unos 800 metros de donde se produjo el siniestro.
También acudieron varias dotaciones de bomberos, que tuvieron que abrir los hierros del vehículo para extraer a las víctimas.
Posible despiste
La Guardia Civil investiga las causas que pudieron provocar la salida del turismo de la calzada. Una de las hipótesis que se barajan es que el conductor pudo haber sufrido un despiste, porque ni en el asfalto ni en el tramo de mediana que recorrió el coche se observan huellas de frenada. Tampoco se aprecia que se produjeran volantazos. Además, el tramo de la M-50 en el que ocurrió el accidente tiene buena visibilidad, y las condiciones meteorológicas eran buenas.
Los restos del vehículo quedaron esparcidos por la zona y algunos trozos cayeron sobre la radial, aunque no se produjo ningún accidente por este motivo.
De hecho, las consecuencias del choque podrían haber sido, incluso, más trágicas si el coche hubiera caído sobre la autopista de peaje en sentido entrada a Madrid, que se encuentra a una altura de aproximadamente ocho metros por debajo de la M-50.
La Guardia Civil de Tráfico se vio obligada a cortar más de una hora dos carriles de la M-50, con la correspondiente retención en el tráfico.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de abril de 2006