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PATRIMONIO

Hallado un establo de Juan de Villanueva en la M-30

Restos de la traza y dependencias de unas caballerizas construidas por el arquitecto real Juan de Villanueva en los albores del siglo XIX han sido descubiertos recientemente en la Casa de Campo, junto al palacio de los Vargas que jalona el acceso por la Puerta del Rey, afectado por las obras de la M-30. El hallazgo se encuentra cubierto desde hace días por una tela de amianto blanco y ocupa una extensión de unos 700 metros cuadrados, aproximadamente. Ecologistas en Acción ha pedido explicaciones por escrito al Consistorio y a la Comunidad de Madrid a los que corresponde velar por el patrimonio arqueológico que aflore en las obras. La zona del hallazgo muestra trazas de cubículos elipsoidales de los que singularizan los recintos para alojar caballerías; por sus inmediaciones cabe ver también losetas fechadas en la Real Fábrica de Segovia en 1830.

Los establos, que figuran en la maqueta de León Gil de Palacio, pertenecen a la época en la cual José Bonaparte, hermano de Napoleón y nombrado por él rey de España en 1808, pasó a alojarse en el cercano palacete de la familia de los Vargas, dueños de la Casa de Campo, a quienes les fue adquirida por Felipe II como cazadero real.

José Bonaparte no se fiaba de la seguridad del Palacio Real y, a través de un pasadizo que aún lleva su nombre, se desplazaba al pequeño palacete donde residía con una de sus amantes, afamada actriz. Tanto las caballerizas de Villanueva como el pasadizo de Bonaparte se encuentran inmersos en las obras de la M-30.

En el contorno de las caballerizas proyectadas por el arquitecto Villanueva -autor, entre otros, del edificio del Museo del Prado- hay varias palmeras. Ello obedece a que crecen en un área conocida como Reservado de Felipe II, que incluía un jardín-vivero de plantas aromáticas y medicinales, trazado a finales del siglo XVI por Gregorio de los Ríos, jardinero real, para cultivar plantas aromáticas y curativas, entre ellas, opiáceas. Hasta hace unos años se extraía de esta área, entonces adscrita al Ministerio de Agricultura y hoy de propiedad municipal, un camión anual de esas plantas. El cultivo histórico de láudano obedecía a la necesidad de combatir la gota que Felipe II sufría entre grandes dolores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de mayo de 2006