El protagonista involuntario del primer precinto efectuado por la comisión gestora de Marbella el pasado martes se quedó atónito cuando recibió en su casa la visita de la Policía Local. Al igual que todos los testigos, con la salvedad de que a Francisco nadie le avisó de la tormenta que se avecinaba y que probablemente desembocará en una medida drástica. "No comprendo cómo ha pasado esto. No soy ningún okupa. Soy propietario. Tras escriturar el piso, acudí al registro y en el Ayuntamiento me dijeron que estaba todo en regla y que podía entrar a vivir", recuerda.
La gestora planea más de cien precintos para dar un vuelco a las permanentes irregularidades urbanísticas en Marbella, y comenzó por el Hotel Senator y las 99 viviendas aledañas de la calle Príncipe Alfonso de Hohenlohe, donde vive este único vecino. Francisco llegó a Marbella hace cuatro años y ocupó su apartamento en diciembre de 2004. Desde entonces consume luz de obra y agua de un depósito externo mediante una manguera que cruzaba la acera, porque las obras estaban inconclusas.
La gestora le ha dado un plazo de veinte días al vecino para que abandone voluntariamente la casa. En caso de que el propietario se resista a dejar esta promoción ilegal que fue precintada para cumplir la paralización de las obras del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) en noviembre de 2004, el Ayuntamiento tendrá que solicitar una orden judicial de desalojo. El vocal de Urbanismo, Rafael Duarte, comentó que la comisión gestora no tiene previsto realojar al propietario porque la ley no obliga a ello.
Francisco presentó ante el jefe de la Policía Local la escritura de compra venta del inmueble y aseguró que al adquirirlo no constaba ninguna anotación preventiva en el Registro de la Propiedad. La hija de Francisco, que prefirió no revelar su nombre, explicó ayer que una vez escriturada la vivienda, el propietario comenzó a vivir en el apartamento a la espera de la licencia de primera ocupación. "Como tantos otros. Mira Banana Beach [urbanización declarada ilegal por sentencia del TSJA y ocupada por más de 200 familias]", apuntó.
"Claro que estamos sorprendidos. Pero también a la espera. Mi padre ha contactado con la promotora y algo tendrán que decir", añadió. La gestora anunció que exigirá a las compañías de agua y luz que el suministro fuera interrumpido para evitar que la obra pudiera continuar, pero ayer tarde Francisco aún disfrutaba de electricidad.
Los agentes precintaron tres puertas de entrada al edificio de diez plantas, pero dejaron una para que Francisco pueda entrar y salir a la espera de la orden de desalojo anunciada. "El piso está en condiciones y perfectamente habitable", apuntó la hija de Francisco.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de mayo de 2006