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'Cervantes en América' recorre los vínculos de la literatura del autor con el continente

La Diputación de Granada edita la obra, que ha sido escrita por un grupo de especialistas

La concepción tradicional del Quijote que pervivió en Latinoamérica desde que el libro cruzó el océano permitió a Unamuno comparar a Bolívar con el caballero o a Azorín establecer el paralelismo entre el libro de Cervantes y el Martín Fierro. Un grupo de especialistas en literatura hispanoamericana ha publicado el libro Cervantes en América, en el que rastrea la influencia de su obra en el nuevo continente. En el volumen, que ha sido publicado por la Diputación de Granada, han intervenido Juan Carlos Rodríguez, Álvaro Salvador, Ángel Esteban y Luisa Campuzano.

"El Quijote llegó en los mismos barcos que los libros de caballería y religiosos, y pronto fue constante su presencia en las fiestas y las bibliotecas coloniales o criollas, además de su irrupción entre los independentistas", afirma el catedrático Juan Carlos Rodríguez, autor de uno de los más importantes estudios publicados sobre el libro de Cervantes, titulado El escritor que compró su propio libro.

En el artículo que Rodríguez presenta en la edición se realiza un ejercicio de lectura del Quijote a modo de introducción, desvelando algunas de las claves que hicieron que su llegada a América fuera sencilla.

En 1950, transcurrida una etapa de su vida no demasiado feliz, Miguel de Cervantes se informa de que existen tres o cuatro oficios vacantes en América y solicita uno de ellos al rey. Su petición no fue atendida, aunque se le dejaron abiertas algunas puertas para que buscara "por acá" en qué "se le podía hacer merced". Ante el rechazo, Cervantes seguirá trabajando como recaudador por las tierras de Andalucía.

Como señala el catedrático de literatura hispanoamericana Álvaro Salvador, algunos biógrafos se preguntan qué hubiera sido de Cervantes si hubiera emprendido su viaje a América, y, en especial, si hubiera escrito el Quijote. "Cervantes no viajó a América. Sin embargo, ocasionalmente algunas cosas de América pasaron a su obra", afirma Salvador. En obras como El celeso extremeño, El rufián dichoso o La Galatea, el escritor elogia "aspectos y productos característicos de América" como lugares geográficos concretos, riquezas, oro, plata y piedras preciosas del Nuevo Mundo.

Rápida difusión

"Aunque Cervantes no pudo pasar a América sus obras sí que lo hicieron, sobre todo El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Tanta y tan rápida fue su difusión que ya en 1607, en las fiestas celebradas con motivo del nombramiento del virrey marqués de Montesclaros, se presentaron una especie de pantomimas con personificaciones de Don Quijote y Sancho", señala Salvador en su ensayo. Pero no sólo el Quijote cruzó el Atlántico. También las Novelas ejemplares, La Galatea o el Viaje al Parnaso lo hicieron, como han demostrado los registros de las naos.

Pero regresando a la influencia americana del mayor libro de Cervantes, Álvaro Salvador afirma que "incluso en el conflicto por la emancipación y la independencia frente a España estuvo presente".

Por último, el libro concluye con un artículo de la profesora cubana Luisa Campuzano, titulado Don Quijote entre imperios, en el que se analiza la relación de la isla caribeña con la universal novela de Cervantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de mayo de 2006