"Todavía me acuerdo de aquel aire fresco, un aire, cada vez que me acuerdo, que no he podido sentir nunca más". Las palabras de la escritora Mercè Rodoreda, pronunciadas por la actriz Ariadna Gil, resumieron el recorrido nostálgico por la II República a través de las artes organizado por el Gobierno de la Generalitat en conmemoración del 75º aniversario de su proclamación.
El acto institucional, que contó con la dirección artística del director teatral Joan Ollé, evocó los años treinta mediante una sucesión de escenas que conjugaron la música, las artes plásticas, el cine, la fotografía, la danza y la literatura. Celebrado en el Teatre Nacional de Catalunya, fue un homenaje sobrio y ligero, en el que intervinieron el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall y los consejeros Josep Bargalló y Joan Saura.
Maragall asegura que el Estatuto incorpora el "legado espiritual" de la República
Los varios centenares de personas que acudieron al acto fueron bienvenidos con un reguero de confeti que vistió la entrada al teatro con los colores de la bandera tricolor de la República. El mismo confeti rojo, amarillo y morado les despidió, tras la intervención del presidente Maragall, quien proclamó que el nuevo Estatuto catalán recoge "el legado espiritual de la República".
Una retahíla de imágenes alusivas a la bandera tricolor; versiones del Himno de Riego y de La marsellesa de la mano de los pianistas y compositores Agustí Fernández, Jordi Sabatés y Pascal Comelade, acompañadas de danza; lecturas de textos literarios de Rodoreda y de Josep Maria de Sagarra, y un collage de extractos de películas que se referían al periodo 1931-1939. La fusión artística emocionó a un público nostálgico que se puso en pie para despedir el acto con el puño en alto y entonando una versión catalana de La marsellesa.
Varios dirigentes del Gobierno catalán y representantes de Convergència i Unió (CiU) acudieron a la ceremonia de homenaje, a la que faltó el PP. El ecosocialista Joan Saura inició el turno de intervenciones políticas y ensalzó los valores republicanos de libertad, justicia social y autogobierno como pilares de la actual democracia. En virtud de la "pedagogía política" y de la "salud democrática", el líder de Iniciativa Verds (ICV) insistió en la urgencia de recuperar la memoria histórica y la herencia de la II República. Saura se refirió con acritud a la "visión manipulada y malintencionada" del régimen republicano que, en su opinión, impuso el franquismo.
Bargalló, de ERC, reconoció que la República también "cometió errores" y sufrió "problemas internos", pero abogó por aprender de ellos y recuperar el legado republicano para la acción de Gobierno.
Pero quizá, el principal protagonista del homenaje fue el doctor Moisès Broggi, testigo directo de la historia de la II República. Nacido en Barcelona en 1908, el doctor resumió brevemente y con precisión el nacimiento y la muerte del régimen a manos del alzamiento militar de 1936 y las sensaciones e inquietudes que le acompañaron esos años.
Envuelto en fuertes aplausos, Maragall rompió el tono y avisó de que la sociedad "no se puede instalar en la nostalgia de una España que no pudo ser". El jefe del Ejecutivo reiteró que el nuevo Estatuto abre una nueva etapa de autogobierno al "anteponer a los ciudadanos por encima de las instituciones" y señaló que la herencia de la República "no es unidireccional ni es obvia, pero es nuestra". "Ahora sí lo podemos decir", concluyó.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de mayo de 2006