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Ramón Pernas fabula sobre el poder de los libros en su última novela

El 15 de julio de 1936, en una localidad de la costa gallega, cinco falangistas incendian la biblioteca municipal, y los pocos libros que sobreviven son arrojados al puerto. A Román Perlas -trasunto del autor, Ramón Pernas (Lugo, 1952)- le obsesiona esta historia, ejemplo de una época deshumanizada que no hará sino empeorar en los meses sucesivos con el estallido de la Guerra Civil y que, años después, reconstruirá en Del viento y la memoria (Espasa), que no es sino una entrega más, dice Pernas, de una gran novela que escribe desde hace 15 años.

"Esta novela es un canto de amor a los libros", asegura el autor, que cree en "el poder curativo y redentor de la literatura, frente al horror y al dolor". Y los libros -clásicos- se vengan: El Quijote de Cervantes, La Ilíada de Homero, La Metamorfosis de Ovidio y El Contrato Social de Rousseau enloquecen, castigan y redimen a los incendiarios.

A todos menos a uno. El quinto falangista no recibe libro alguno. "Su comportamiento fue tan sumamente salvaje que no se merecía ni siquiera una mala novela, de todas formas, no podría haber encontrado ningún libro para curarlo", señaló el escritor, editor y periodista.

El fuego se vio ayudado por el viento del sur que siempre sopla en la época de verano. "El viento altera, perturba y enloquece a los hombres, lo único que no puede perturbar es la memoria, de ahí el título del libro", concluye Pernas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de mayo de 2006