Nombres y escuchas comprometedoras: es lo que salió ayer del amplio informe a cargo de la Fiscalía de Turín que la Federación Italiana de Fútbol recibió el pasado martes sobre sospechosas interceptaciones de conversaciones telefónicas entre dirigentes juventinos y representantes del mundo arbitral acontecidas la pasada campaña.
Los resultados de las escuchas recogidas demuestran la existencia de un grupo de presión formado por altos cargos del Juventus -el director general, Luciano Moggi, y el administrador delegado, Antonio Giraudo-; por el vicepresidente de la Federación, Innocenzo Mazzini; por el designador arbitral, Pierluigi Pairetto, y por el presidente de la GEA -potente asociación de representantes- de Alessandro Moggi, hijo de Luciano.
"¿Pero qué coño de árbitro me habéis mandado?", le dijo Moggi al responsable de los colegiados
Moggi senior es un personaje peculiar y algo controvertido en el calcio. Dirigió la política de contrataciones en el Nápoles, el Lazio, el Roma y el Torino antes de recalar en el Juventus en 1994. Su cariño hacia los árbitros es desmesurado: les invita a cenar, les proporciona traductoras-acompañantes cuando son extranjeros y nunca se olvida de sus cumpleaños. Lo que no se imaginaba Moggi era que durante 48 días, entre el 10 de agosto y el 27 de septiembre de 2004, su teléfono estaría bajo control. Ayer los periódicos italianos publicaron algunas de esas escuchas telefónicas.
Corría el 10 de agosto 2004, en Turín la Juve jugaba la ida de los preliminares de la Liga de Campeones ante el Djugarden, sueco. El árbitro del partido, el alemán Fandel, anula un gol a Miccoli y el encuentro termina con un empate a dos. Al día siguiente Moggi llama a Pairetto, designador arbitral y entonces presidente de la Comisión Arbitral de la UEFA (Pairetto fue destituido del cargo el martes, y le sustituirá el ex árbitro Pierluigi Collina).
"Gigi, ¿pero qué coño de árbitro nos habéis mandado?". Pairetto intenta defenderlo: "Fandel es uno de los mejores". Pero Moggi no se da por satisfecho: "Puede ir a tomar por culo... espero que esto cambie en Estocolmo (donde se jugaría el partido de vuelta)". Pairetto le contesta: "Mamma mia... de verdad, este tiene que ser un partido fácil para vosotros...". De paso Moggi aprovecha para hacer otras peticiones para un amistoso en Messina. "A Messina mándame a
Consolo y Battaglia". Pairetto le contesta que ya "lo tiene hecho". Moggi insiste: "A Livorno, Rocchi". Y en Livorno efectivamente arbitró Rocchi. Moggi también decide el árbitro del Trofeo Luigi Berlusconi -amistoso veraniego entre Juve y Milan-. "Y al Berlusconi, Pieri". Pairetto contesta: "Todavía no lo tenemos hecho". "Dale, lo haremos luego", replica Moggi. Y en San Siro arbitró Pieri.
Sin embargo, para el partido de Estocolmo el plan Moggi-Pairetto no funcionó. "Con Gigi... de puta madre. Me acaba de llamar diciéndome que arbitrará Cardoso... es bueno", le dijo el director general de la Juve a Giraudo en otra conversación telefónica. Pero el árbitro designado fue el inglés Graham Poll. Al enterarse, Moggi vuelve a llamar a Giraudo: "Nos han cambiado el árbitro... me cago en sus muertos... Coño... ¡hoy los voy a llamar!". Moggi llama a Pairetto pidiendo explicaciones y el designador, algo nervioso, contesta: "Ha pasado algo a última hora. Yo tengo a Cardoso. Habrán ido mal algunas cosas...Tú no te preocupes. Todo irá bien". La Juve ganó la eliminatoria por 4-1.
Las conversaciones telefónicas grabadas en 2004 forman parte de un informe -archivado en septiembre de 2005 por falta de pruebas- a cargo del fiscal Guariniello sobre un presunto fraude deportivo en el que estaban implicados Moggi, Giraudo y Pairetto. El pasado 13 de marzo se decidió trasladar la información a Roma y a la justicia deportiva, por los indicios de una red entre dirigentes de la Juve, la GEA y el colegio arbitral, y por las declaraciones del ex capitán del Siena, Stefano Argilli, en las que acusaba a su equipo de estar "colonizado" por la Juve y por los representantes de jugadores de la empresa del hijo de Moggi.
Pairetto declaró ayer a la Gazzetta dello Sport que "está muy tranquilo". Moggi en cambio se negó a hacer declaraciones.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de mayo de 2006