Gamesa Aeronáutica, recientemente vendida a su anterior consejero delegado José Luis López Gandásegui y la Caja de Castilla-La Mancha, inicia su nueva andadura con un contrato con la estadounidense Boeing para rediseñar el segundo piso del avión que va a competir en pasajeros con el Airbus A-380. Los primeros ingenieros de los 80 que van a viajar a Estados Unidos ya están en la sede central de Boeing, en Seattle, donde estarán nueve meses. El nuevo Jumbo (B-747), va a tener un segundo piso más grande que el actual y unas nuevas alas para soportar cargas mayores.
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La división de ingeniería de Gamesa Aeronáutica dispone de unos 240 ingenieros en Vitoria y Madrid, que con este nuevo contrato tienen carga de trabajo para unos dos años. Esta nueva obra de desarrollo ha sido adjudicada tras afrontar con éxito la remodelación de otra versión del Jumbo 747-400 en un avión especial de carga para transportar piezas de gran tamaño. Los ingenieros de la empresa vasca finalizaron ese trabajo el pasado verano y el avión, que denominan outsize cargo, ya está en fase de construcción en Taiwan.
Boeing ha apostado por remodelar el Jumbo para competir con el A-380 de Airbus. El avión europeo transportará, en las versiones más pequeñas, que son las primeras que va a construir, unos 555 pasajeros, pero tiene recorrido para transportar en el futuro hasta a 800. El nuevo Jumbo llegará como tope a los 555 pasajeros a base de agrandar el segundo piso que ahora apenas si ocupa un tercio del fuselaje. Los ingenieros de Gamesa tienen por delante nueve meses de trabajo de la parte más significativa del nuevo avión, que va a afectar también al resto del fuselaje, que se agranda.
La empresa, que todavía se encuentra inmersa en el periodo de adaptación a la nueva situación y espera cambiar de nombre en las próximas semanas, no quiso hacer público el coste del contrato, pero confirmó la adjudicación del trabajo y la importancia para el futuro de la compañía. "Consolida la relación con Boeing y eso es fundamental para el presente y el futuro", indicó ayer un portavoz autorizado.
La división aeronáutica de Gamesa tiene nueve centros productivos, cuatro de ellos en el País Vasco; una plantilla de 2.650 trabajadores y una facturación de 313 millones en 2005.
La venta de la división al anterior consejero delegado, José Luis López Gandásegui, que mantiene el 20% de las acciones, y a la Caja de Castilla La Mancha, se formalizó el pasado 25 de abril por 45 millones de euros más los 315 de deuda que arrastraba la división.
La comunidad de Castilla-La Mancha comienza a tener un desarrollo considerable en el sector aeronáutico. Airbus está ya en Toledo; Eurocopter, en Albacete y el aeropuerto de Ciudad Real va a jugar un papel central en el desarrollo de ese sector. La caja de ahorros regional es el principal accionista, con un 25% de las acciones; el anterior equipo directivo de la firma tendrá un 5% y el 50% restante se repartirá entre otros accionistas que aún no han sido anunciados pero entre los que podrían estar la ingeniería Isolux y el banco Espirito Santo.
En la actualidad, Gamesa está inmersa en el desarrollo de importantes programas de construcción de aviones para la compañía brasileña Embraer, así como en un helicóptero del fabricante norteamericano Sikorsky.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de mayo de 2006