La decisión del BCE de mantener los tipos de interés en el 2,5% encajó con las expectativas que se manejaban en los mercados de valores, y esta última sesión pudo discurrir con total normalidad, aunque la Bolsa española abrió a la baja y hubo que realizar algunos esfuerzos para absorber el papel sobrante.
El Ibex 35 terminó la sesión con un avance del 0,44% y recupera el nivel de los 11.900 puntos con tanta facilidad como lo perdió el día anterior, lo que parece restarle credibilidad como referencia. Las empresas medianas ganaron el 0,68% y las pequeñas consiguieron una subida del 0,85%.
Entre las referencias con que contaban hoy los inversores para tomar sus decisiones estaba en primer plano el descenso en el precio del petróleo de los dos últimos días, pero apenas se ha tenido en cuenta al considerarse como un simple proceso de consolidación de precios. La desaceleración del PIB español en el primer trimestre tampoco ha ejercido presión alguna sobre las decisiones de los inversores.
La contratación descendió en esta sesión hasta los 4.254,97 millones de euros, de los que 2.841,19 procedieron de las operaciones "abiertas", una cifra que algunos observadores consideran baja para una jornada en la que se pretendía consolidar el nivel de los 11.900 puntos como condición previa para atacar objetivos más altos.
Los datos publicados en Estados Unidos tampoco consiguieron animar a los inversores, por lo que el avance de la productividad laboral y el retroceso de los costes laborales quedaron a la espera de mejores momentos para ser tenidos en cuenta. Aun así, los mercados de París y Francfort cerraron con avances más importantes que los de la Bolsa española.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de mayo de 2006