Los dos policías se hacían pasar por policías y, aunque realmente era policías, trabajaban de traficantes de drogas. Es decir, que había dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía -y también un miembro de los Mossos d'Esquadra- que simulaban operaciones antidroga para secuestrar a narcotraficantes, haciéndoles creer que estaban detenidos para quedarse con su cocaína y, de paso, pedirles dinero para dejarlos en libertad. Los funcionarios pertenecían a una organización delictiva desarticulada por la Unidad de Asuntos Internos de la Dirección General de la Policía, que ha detenido a 26 personas en Asturias, Barcelona y Madrid. Uno de los agentes fue detenido con tres kilos de cocaína en su coche.
Uno de los agentes fue arrestado con tres kilos de cocaína sustraída en su coche
Las investigaciones sobre esta red comenzaron hace seis meses, tras determinarse la existencia de un grupo criminal supuestamente liderado por Francesc H. A., un abogado en ejercicio en Barcelona. Los seguimientos permitieron detener, el pasado 18 de abril, al agente de la policía César C. C., cuando se dirigía a Gijón con su primo, Alberto G. LL., con tres kilos de cocaína en el coche.
Las pesquisas posteriores permitieron saber que el grupo se había especializado en el secuestro de traficantes para quitarles la droga, prevaliéndose de la condición de policías de dos de sus integrantes. Los investigadores determinaron que en enero el grupo secuestró al traficante colombiano Manuel Antonio G. S., tras haber concertado con él una cita en Barcelona para la compra de heroína.
En mitad de la operación de compraventa, el también policía Erasto Antonio L. R. abordó al colombiano, identificándose como agente. Le dijo al narco que estaba detenido y simuló hablar con el juez por teléfono, aunque al otro lado del hilo quien contestaba era el abogado también detenido. Para resolver la situación, se informó a Manuel Antonio de que quedaría en libertad si su familia pagaba 25.000 euros y dejaba la droga en depósito. Lo hizo.
Éste era un método, pero tenían otro. Consistía en comprar droga en origen y esperar a la mula (transportista de la cocaína) en el aeropuerto. Los policías se situaban en el control de pasajeros e informaban a sus compañeros de que tenían un chivatazo y de que iban a detener a un traficante. Lo capturaban, lo sacaban del aeropuerto, le robaban la droga y lo ponían en libertad.
Para ganar aún más dinero, la red vendía la droga en pequeñas dosis o simulaba supuestas ventas a otros traficantes. Cuando éstos aparecían para pagar y recoger la mercancía, también les robaban el dinero y, por supuesto, se iban sin la droga que habían apalabrado.
Además de los policías detenidos -a Erasto se le intervinieron 59.000 euros y cinco pasaportes en blanco de la República Libanesa, entre otros efectos-, también han sido arrestados, entre otros, el mosso Carlos M. R., el boxeador profesional Francisco Manuel N. A., un traficante de drogas al que le habían robado su alijo y los familiares que pagaron el rescate. Además, han sido detenidos dos ciudadanos originarios de India, implicados en otra rama de la red: la inmigración ilegal.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de mayo de 2006