Tras la reunión del presidente de Estados Unidos, George Bush, con la canciller alemana, Angela Merkel, quedó claro el miércoles en la Casa Blanca que ambos mandatarios están en la misma sintonía frente al desarrollo de armas nucleares por parte de Irán. "Estamos en total acuerdo, bajo ninguna circunstancia se debe permitir que Irán posea armas nucleares", declaró Merkel.
El presidente Bush era más ambicioso y pedía al régimen iraní que renuncie a sus ambiciones nucleares "por el bien de la paz mundial". Mientras, los miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas negociaban ayer a contrarreloj en Nueva York los términos de una resolución para obligar a Irán a que cumpla las resoluciones del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA).
Tras su reunión con Merkel, el presidente estadounidense subrayó una vez más la importancia de que la comunidad internacional permanezca unida para hacer frente al caso iraní. "Los iraníes deben entender que no vamos a doblegarnos, que nuestra alianza es fuerte", dijo Bush.
Pero su alianza tiene discrepancias. Merkel enfatizó la necesidad de moverse despacio siempre dentro de la senda diplomática. "Si queremos ver resultados diplomáticos, es crucial actuar paso a paso", declaró la canciller alemana, dejando ver su miedo ante las informaciones en prensa según las cuales EE UU estaría preparando una acción militar contra el régimen de los ayatolás.
Esta es la segunda entrevista que han mantenido Merkel y Bush en cuatro meses, y la relación entre ambos dirigentes, a pesar de las críticas alemanas al tratamiento de EE UU de los prisioneros de Guantánamo, son más cordiales que las mantenidas por el presidente norteamericano con el anterior canciller alemán, Gerhard Schröder. Al final de su encuentro, Bush anunció que visitará Alemania el próximo mes de julio.
Merkel y Bush se reunían en Washington a la vez que Reino Unido y Francia presentaban un proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad. El texto que está sobre la mesa del Consejo se basa en tres pilares. Se propone que la resolución se apoye en el capítulo séptimo de la Carta de las Naciones Unidas, para exigir a Irán que suspenda todas las actividades nucleares relacionadas con el enriquecimiento y el reprocesamiento de uranio; se hace un llamamiento a los países para que eviten que Irán obtenga material o tecnología sensibles que pueda utilizar a su programa nuclear y, finalmente, se pide al OIEA que informe sobre el grado de cumplimiento, en un plazo aún por determinar.
El recurso a las sanciones no se menciona directamente en esta segunda fase, que sigue a la adopción de la declaración presidencial el pasado 29 de marzo. Pero las potencias occidentales se guardan una carta en la manga al decir en el borrador que se considerará la adopción de "otras medidas" si Teherán sigue desafiando las decisiones del OIEA. El embajador francés ante la ONU, Jean-Marc de la Sablière, insiste en que se trata de un proceso "reversible", si la autoridad iraní da pasos para recuperar la confianza de la comunidad internacional.
Francia, Reino Unido y EE UU quieren que esta resolución se adopte cuanto antes, a ser posible en la reunión de ministros de Exteriores prevista para comienzos de la semana próxima en Nueva York. Su iniciativa se topa, sin embargo, con las reservas de Rusia y China, los otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
"Documento estricto"
El nuevo embajador ruso ante Naciones Unidas, Vitaly Churkin, considera que el OIEA tiene aún "mucho trabajo por hacer" en esta crisis y apuesta por una solución diplomática. "Las sanciones no han sido históricamente muy útiles", dijo. Moscú, al igual que Pekín, rechaza que la resolución se apoye en el capítulo séptimo, el mismo que se utilizó para justificar la intervención en Irak. El representante chino, Wang Guangya, dice que el documento "es más estricto de lo que esperaba".
En cualquier caso, las potencias occidentales creen posible que se adopte pronto un texto por unanimidad. Pero el embajador de EE UU, John Bolton, dejó claro que su país no está dispuesto a que se alargue el proceso y no descarta "otras opciones fuera" del Consejo de Seguridad.
El plan iraní continúa
El régimen iraní anunció ayer que es capaz de producir en masa centrifugadoras para enriquecer uranio, un nuevo signo de su determinación para continuar con su controvertido programa nuclear, a pesar de las presiones de la comunidad internacional, informa la agencia France Presse. "Irán ha desarrollado la capacidad de producir centrifugadoras en masa. Es un éxito importante, pues ningún país habría aceptado entregarnos esta tecnología", indicó Hossein Faghihian, vicepresidente de la Organización Iraní de la Energía Atómica.
El responsable de este organismo, Gholam Reza Aghazadeh, declaró el martes que su país había conseguido enriquecer uranio a un nivel del 4,8%. El régimen de los ayatolás anunció el 11 de abril haber enriquecido uranio al 3,5%. El enriquecimiento de uranio sirve para fabricar el combustible de las centrales nucleares civiles, pero igualmente para la fabricación del arma atómica.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de mayo de 2006