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Una reforma urbana polémica

"Puedo subirme a un árbol con la tarterita", dice la baronesa

Carmen Cervera aseguró ayer que si el Ayuntamiento de Madrid mantiene el proyecto de reforma del eje Recoletos-Prado y decide talar los árboles del salón del Prado, entre la glorieta de Cibeles y Neptuno, donde se ubica el Museo Thyssen, "Medio Ambiente Internacional declarará la zona inhóspita" por la contaminación. Cervera aseguró que para defender los ejemplares estaba dispuesta a encaramarse a uno de ellos. "Puedo subirme a un árbol perfectamente, con la tarterita, y me sentaré allí a que pasen 24 horas".

La baronesa señaló, en declaraciones a TVE, que los 690 árboles que se verán afectados en el proyecto municipal y que corren peligro de ser talados están protegidos por Medio Ambiente. "Por eso", dijo, "podría ampararme en el derecho social al paisaje" para defender los árboles.

Cervera manifestó que "Medio Ambiente Internacional va a declarar la zona inhóspita porque es imposible que esos árboles se puedan transplantar debido a su tamaño, digan los expertos lo que digan". Y agregó: "Las raíces tienen ocho metros; no pueden trasplantarlos y sustituirlos por otros ejemplares pequeñitos, que serán de metro o metro y medio y no los veremos crecer hasta dentro de 30 o 50 años".

Cervera indicó que, desde que se inició la polémica, el Consistorio de la capital no se ha puesto en contacto con ella para mantener un encuentro. E insistió en mantener su amenaza: la baronesa dijo que se ataría a los árboles que se yerguen frente al Museo Thyssen si el Ayuntamiento no atiende su petición de modificar el proyecto.

Más polución

"Lo que no se puede permitir es que declaren la zona inhóspita debido a la polución, va a ser un lugar sin arboleda, sin sombra y en Madrid hace mucho calor en julio y agosto", indicó la baronesa, que añadió: "No se podrá pasear por esa zona. Ahora, la polución la salvan los árboles". Y definió el paseo como "un corazón verde que hay en Madrid".

La vicepresidenta vitalicia de la Fundación Museo Thyssen manifestó que cuando se empezó a hablar de su colección hace seis meses le dijo a un representante del Ministerio de Cultura que "no tenía ilusión ni ganas de hablar de cuadros, por el problema de la tala de árboles en el paseo del Prado".

Según la baronesa, "la solución pasa por que el tráfico se deje donde está, en el medio del paseo del Prado, y que en los dos laterales haya una sola vía de tráfico para que puedan apearse las personas mayores, niños, turistas...". "Hay que intentar que no se pueda aparcar en la zona", precisó.

La propuesta inicial de la baronesa consistía en hacer un túnel entre Cibeles y Atocha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de mayo de 2006