El próximo 22 de mayo dará comienzo la 59ª Asamblea Mundial de la Salud -máximo órgano de decisión de la OMS- con el asunto pendiente, un año más, de la participación de Taiwan en esta organización y rodeada de la incertidumbre a nivel internacional ante la epidemia de gripe aviar.
Ante una amenaza de este tipo, convendría que los participantes en la Asamblea, así como la comunidad internacional, tuvieran presente la realidad de que los virus y las enfermedades no entienden de fronteras, y que tarde o temprano tanto España como Taiwan podrían verse afectadas, y que no olviden la mala experiencia pasada en la epidemia del SARS. Por eso resulta inexplicable que debido a la oposición de Pekín, Taiwan no haya podido hasta la fecha participar en la OMS, una situación que deja a la isla desprotegida ante amenazas de este tipo y en unas condiciones de aislamiento y de "discriminación sanitaria" que suponen una grave amenaza tanto para Taiwan como para la propia comunidad internacional. Para evitar disputas políticas o sobre soberanía, Taiwan solicita formar parte de la OMS como miembro observador o participar como "entidad de salud", y basándose en el principio de "participación universal" que está en la base del mandato constitucional de la OMS reclama su asistencia al mayor número posible de reuniones técnicas dependientes de esta organización. Dejar que Taiwan participe en la OMS significa no sólo facilitar que sus 23 millones de habitantes dejen de estar desprotegidos en materia de salud, sino también permitir que la isla contribuya y colabore con el resto de la comunidad internacional para hacer realidad el lema del Día Mundial de la Salud: "Trabajar juntos por la salud".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de mayo de 2006