Los mercados de valores aceleraron ayer el proceso de caída iniciado días atrás por la pérdida de confianza de los inversores en un entorno económico muy confuso.
El Ibex 35 cayó el 2,84% y queda por debajo de los 11.000 puntos, nivel sobre el que se mantenía desde el pasado día 27 de enero. Con esta pérdida el Ibex 35 pasa a ganar el 2,02% en el año después de llegar a subir el 12,78% el pasado día 11.
Las razones de estas caídas de los mercados de valores son numerosas y, lo que es peor, han conseguido acumularse hasta llegar a erosionar la confianza de los inversores de todo el mundo. La subida del precio del petróleo, minimizada durante algunos meses por el mantenimiento de las ganancias empresariales, está en la base del problema, pero han sido sus posibles consecuencias las que han forzado a los inversores a deshacerse de las acciones a toda prisa, ya que la presión sobre los precios al consumo de un petróleo más caro forzará nuevas subidas de los tipos de interés al tiempo que puede frenar el crecimiento económico y es esta última parte del problema -dinero más caro con menor crecimiento- la que ha hecho de la renta variable un producto escasamente atractivo a corto plazo.
La renta fija también se ha visto sacudida por la retirada del dinero de los mercados de acciones y ayer la rentabilidad de la deuda a 10 años caía, en contra de todo pronóstico, debido a la subida de los precios por la presión compradora al trasladarse el dinero de mercado. El bono español a 10 años pasó de una rentabilidad del 4,00% del pasado viernes al 3,92% de ayer.
La contratación en el Mercado Continuo ascendió a 4.613,05 millones de euros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de mayo de 2006